proceso de evaluación

Como parte inicial del proceso de evaluación, debe recogerse el historial  de desarrollo del niño y una descripción del comportamiento actual; esta información debe ser provista por el padre, madre o encargado.

Debido a que cada persona con autismo tiene un perfil diferente, la mayoría de las evaluaciones diagnósticas provee una descripción de las fortalezas y necesidades del individuo, prestando especial atención a las destrezas cognoscitivas, sociales, y de comunicación. Además de su utilidad para ofrecer el diagnóstico, esta información es sumamente importante para establecer planes de intervención y metas apropiadas.
Es fundamental que los profesionales que forman parte del equipo evaluador cuenten con la preparación académica que los cualifique para llevar a cabo este tipo de evaluaciones diagnósticas, sin embargo, el factor más importante en este proceso es la experiencia y la capacidad de manejo de los profesionales. Como parte del proceso deben realizarse observaciones clínicas al momento de la evaluación; éstas observaciones requieren suficiente conocimiento para llevar a cabo una interpretación acertada.

Todo diagnóstico de trastorno autista implica que el individuo cumple con los criterios establecidos por la Academia Americana de Psiquiatría en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, mejor conocido como DSM-IV TR. También se utilizan diversas pruebas adecuadas para realizar el diagnóstico. Lo importante, más que el instrumento específico utilizado, es la combinación de la información que ofrecen los padres, y el expertise del profesional que está trabajando y observando al niño.
Sin embargo, los instrumentos diagnósticos más confiables y recomendados, considerados “gold standards”, para ofrecer un diagnóstico de trastorno autista son:

  • Autism Diagnostic Interview – Revised (ADI-R)
  • Autism Diagnostic Observation Schedule (ADOS)

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